De este mediocre adornado con guirnaldas de aquella Navidad del 85 con Papa Noel secuestrado y alimentado a pan y agua y mi padre dándole latigazos todas las mañanas para que yo aprendiera lo que es el dolor y a odiar la Navidad y a economizar la mierda porque mientras jugaba a los coches aguantaba las ganas de cagar. Dicen los psicólogos que los niños que aguantan las ganas de cagar de mayores son personas agarradas.
Se lanza el punkbizarrismo astur, mañana probablemente en EL COMERCIO. Y quién piense que lo que me interesa son los editores, medrar para publicar, está muy equivocado. A mí me interesa el arte, los editores que se vayan a la santísima mierda que por ser santa es más mierda todavía.
Tengo mucho acumulado durante mi infancia.
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