7/05/2007

El blog de Drácula-David Suárez(Artículo de Fernando Lorenzo)


Conocí al autor en El Paraguas del Olivar, precisamente presentando él su primer libro Cacharros malversos, en el año 2000.Recuerdo que se mostró contundente, recitando a modo de performance, y que fue muy correspondido en su actitud.

Confieso que en la actualidad soy muy reticente a este tipo de cosas al estimar que abundan poetas tan vanidosos que exceden mi capacidad de complacencia.Harto me tienen los artistas que obviando la irritante inquinidad globlal se regodean en su exquisita peculiaridad. No es el caso de David Suárez cuyo descaro no desborda mi complicidad.

Encontrábame yo a la sazón releyendo una enciclopedia escolar de los años 50 que ¡oh casualidad! comenzaba con una sucinta exposición de Historia Sagrada. Cuando llega a mis manos El blog de Drácula, enseguida efectué el relevo. Su abrupta y libérrima versión del Génesis tuvo la virtud de encandilarme. Para ello el autor no sólo se vale de versos , sino también de dibujos y grafismos que conducen al lector a sucesivos pasajes bíblicos.

Trasgrede en su exposición la verdad histórica para acomodar el relato a su extravagante visión imaginativa.Noe y sus familiares y animales limpios son arrojados al mar y sustituidos por una caterva de bichos considerados repugnantes que dirigen el Arca hacia la aniquilación del Ejército de Dios. Ahí es nada David con sus versículos. En una conmemoración burguesa de la Navidad, en que las familias comen turrón y cantan villancicos, emerge Drácula (el Ateocristo) de las tinieblas.Libando orujo de miel, procedente, acaso, de las bodegas de Manolo Villarroel, intenta imponer su autoridad, aunque en esta ocasión es el profesor del Seminario quien reclama su ley inventándose un Dios cuya existencia se justifica porque sin Él la vida sería un absurdo.

Impactante es el poema dedicado al Padre Marcelino, pedófilo que escudado en su sacra impunidad, violenta la inocencia desvalida.

Burla burlando llegamos al Apocalipsis poema final de la primera de las tres partes que constituyen el libro. La visión del poeta, obviando el matiz Revelación, se centra en el carácter destructivo. Diríase que tiene in mente el grabado de Duero si no fuere que trasciende los límites del marco. No sólo aparecen los cuatro caballos aplastando cadáveres y moribundos sino que se perciben ortigas, mierda, religiosos decapitados, minotauros empalmados, mujeres preñadas por el Gran Sapo, avispas desquiciadas, bidones de gasolina......

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