7/11/2007

Diego Medrano dando caña desde El comercio

Realmente Diego Medrano es un genio. Me quito el sombrero o los cuernos en señal de respeto ante él. Tengo que reconocer que hace unos meses no había leído nada suyo y no sabía quién era, aunque me sonaba el apellido. Una vez este modesto blog tuvo el honor de contar con su visita. Ahora estoy saboreando su genial obra. De momento leo La soledad no tiene edad publicado recientemente por la editorial Septem, un libro de relatos cortos donde aflora la locura cotidiana mostrando un estilo rompedor con lo tradicional, como si pusiesemos el libro frente al espejo. Trascribo aquí unas pequeñas líneas escogidas casi al azar:


El lúcido enfermo que es Marco Tramón sabe que, en cuanto se apaga la luz y sus talones empiezan a enfriarse, corre grave pelígro de convertirse en cuervo.Es entonces cuando da giros inesperados en la cama, puede incluso tirar el vaso de agua que reposa sobre la mesita, sufriendo un grave conflicto por ello, sin que pueda pegar ojo en el resto de la noche. Cuando Marcos Tramón tira el vaso al suelo, se obsesiona con él hasta el amanecer, pretende introducir el agua derramada en otro nuevo vaso, sin saber como hacerlo, ni encontrar solución parcial para el inmenso laberinto

Y aquí copio y pego su biografía de la enciclopedia libre Wikipendia:

Inicia su andadura en el mundo de las letras con el libro Los héroes inútiles (Ellago Ediciones, 2005) en el que se recoje la correspondecia completa entre Diego Medrano y Leopoldo María Panero. Su primer libro de poemas, también publicado en 2005, El hombre entre las rocas (Arena Libros), es una especie de cuaderno de escritura donde se confunde lo poético y lo narrativo. A principios de 2006 publica su primera novela El clítoris de Camille (Seix Barral) una novela transgresora y de difícil clasificación. También en 2006 ha publicado un libro de microrelatos, Los sueños diurnos. Manual Para amantes, pobres y asesinos (Cahoba Narrativa)en el que personajes extremos y depauperados deambulan por los 300 microrelatos que conforman la obra. En 'La soledad no tiene edad' (Septem, 2007), Diego Medrano -colaborador habitual de EL COMERCIO- combina cuentos extensos y cortos, cuyos títulos pueden dar alguna orientación 'Bragas', 'Nembutal', 'Urinarios', 'Mahou', 'Atapuerca', 'Sirenas'... Son 272 páginas para lectores dispuestos a todo.

Y este verano está bombardeando desde El comercio.Lean estos artículos, no tienen desperdicio:

Haches mudas y vino malo

Oda a Jesús Gerardo

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