4/08/2008

Hoy sale a la venta "Una puta albina colgada del brazo de Francisco Umbral" nueva novela de Diego Medrano


Según me informó en un correo una nueva novela de Diego Medrano se lanza hoy al mercado a través de la editorial Nowtilus.
Samuel Lamata ha llegado a Madrid para dedicarse sólo a escribir, para triunfar en la literatura, pero en especial para espiar a Umbral y para hacer de esta ciudad un personaje literario. En la miserable pensión de la calle Hortaleza en la que vive, antes de acostarse se repite a menudo dos frases de Witold Grombrowicz. La primera: Yo no era nada, por lo tanto podía permití­rmelo todo. La segunda: Desde que ejerzo la literatura siempre he tenido que destruir a alguien para salvarme a mí­ mismo. Así empieza su trepidante búsqueda, literaria, vital, en donde el narrador con un amplio registro literario (Borges, Kafka, Gómez de la Serna, etc.) trata de encontrar al verdadero Francisco Umbral, descubrir quién se esconde tras el personaje de Maruja Lapoint e intentar descifrar su propia identidad.

He aquí el comienzo de la novela:
"Hay veces en que la mejor forma de valentía es cerrar los ojos y comenzar a caminar. Por eso me vine yo a Madrid, entre otras muchas cosas; para conocer o espiar a Francisco Umbral mientras me hospedaba en una pensión cutrísima de la calle Hortaleza cuyo recuerdo todavía me colorea la barbilla de amarillo. Una pensión de las de baño al final del pasillo con grifo jamás callado, portal de altos techos gótico-renacentistas repleto de yonquis de los más variados géneros y estaturas practicando felaciones a orondos clientes, integrados en el sistema y con el trabajito al lado, con algún minuto de descanso en sus ocupaciones y un exagerado nudo de corbata, tipo sandía. Pensiones con armario ropero que amenaza con venirse abajo, olor denso a orín o fantasma en su interior; hedor a plátano de muchos años, a láudano y estufa de vieja, a cirrosis y cistitis ya incurables y hereditarias. Olores de los que hablaba tantísimo Umbral en sus primeros libros, olores atomillo y rueda de neumático, a cepillo de dientes para siete, a cena fría y gato que amenaza con comérsela si llegamos a arquear las cejas o dudar de que ese puede ser nuestro único alimento.

Yo me vine a Madrid a espiar a Umbral y a hacer de Madrid un personaje literario, copia y discípulo del gran maestro, alguien más con una maletita de sueños bajo el brazo. Y así, un poco de perfil, a riñas conmigo mismo, mientras me acostaba entre las cochinas sábanas de mi
horrible pensión, embutido en olores a pedo y semen ajenos, decía para mí dos frases de Witold Grombrowicz. La primera frasecita de Grombrowicz es rematadamente mala: “Yo no era nada, por lo tanto podía permitírmelo todo”. La segunda es todavía peor: “Desde que ejerzo la literatura siempre he tenido que destruir a alguien para salvarme a mí mismo”.

8 comentarios:

Masa dijo...

Hey, con tanto pedo y tantos olores y tanta mierda... prefiero las fotos esas de ciclistas que pones

Rémora dijo...

masa aparca el ferrari!!!!!!
ciclistas si epo tambien y libros por supuesto!

Anónimo dijo...

debe leerse escuchando algo de los hermanos Winter; recordemos al malvado albino de la película casi olvidada de HUSTON "THE LIFE AND TIMES OF JUDGE ROY BEAN" CON PAUL NEWMAN Y AVA GARDNER bellísima y madura en el papel de LILLY LANGTRY

ANÓNIMO IÑIGO BOTAS

Suarón dijo...

Tomando nota

Masa dijo...

Rémora, cuando me bajo del ferrari soy Gordons, (el que un dia entró en tu blog, vió un poema que era una mierda y te lo dijo :)
A la siguiente vez que entré tu blog no admitía comentarios
:D
Me hace gracia porque parecéis escribir los poemas con la punta de la polla pero luego sois super vulnerables a cualquiera que no os haga la pelota...

Suarón dijo...

Si bebes no conduzcas.

Masa dijo...

buen haiku

Rémora dijo...

tu mismo masa pero el no admitir comentarios no fue por tu persona ajjajaja
Saludos!