Jamás regresó. El pasado permanecería para siempre incrustado en rollos de celuloide cada vez más difusos. En una secuencia de imágenes mezcladas en blanco y negro y sin apenas sonido. Su presente se proyectaba en color y con una sonoridad estruendosa pero, a pesar de ello, era más gris y silencioso que sus antiguas películas.
En sus conatos de retorno se estrellaba contra escenarios y personajes deformados. Una oscuridad que se ahogaría en un círculo insalvable.
Después el fuego y la nada.
David Suárez "Suarón"
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27/2/12
8/11/11
Fábula de la ardilla y la zorra ladronas.
Una ardilla acusaba a una zorra de querer robar las nueces que guardaba en el cobertizo una familia.La ardilla decía que le pertenecían pues la había visto primero y además eran su alimento principal . La zorra no escuchaba a la ardilla y le ordenaba que se fuera a buscar bayas al bosque, las nueces eran suyas pues por su condición de zorra tenía preferencia.
Estuvieron discutiendo durante horas y horas. Decidieron, finalmente repartirlas pero cuando fueron a por ellas ya no estaban.
La familia tuvo que entregarlas al casero para poder pagar el alquiler.
David Suárez "Suarón".
Estuvieron discutiendo durante horas y horas. Decidieron, finalmente repartirlas pero cuando fueron a por ellas ya no estaban.
La familia tuvo que entregarlas al casero para poder pagar el alquiler.
David Suárez "Suarón".
9/12/10
EL PERRO DE LOS ARGÜELLES
Había salido a entrenar con la bicicleta de montaña. Me fui por la zona de San Esteban de las Cruces a rodar por unas pistas y caminos que en parte pertenecen al Camino de Santiago del Norte. Conozco muy bien el lugar, son muchos años pasando allí. Bajaba por una carretera mal asfaltada que da al pueblo de Picullanza. Al pasar cerca de unas casas salió un pastor alemán. Normalmente está atado pero ese día el muy hijo de perra estaba suelto y con ganas de jari.
Iba despacio así que aceleré todo lo que pude. El pastor alemán también cambió el ritmo y se fue a por mí. Tienen una aceleración muy fuerte. Me comía terreno enseñando sus fauces, mostrando que quería engullir algo más que la distancia. La cuesta abajo se terminó de súbito y el camino continuaba pero hacia arriba. El perro no cejaba en su empeño en atraparme y como los días de gran escalador se terminaron decidí arrojar la toalla y enfrentarme al negro destino. Me bajé de la bici dispuesto a morir peleando.
El can ladraba y babeaba con una terrible expresión. En vez de un pastor parecía un nazi en la Batalla de las Ardenas. Puse la bicicleta como escudo para evitar que me mordiese. Le daba pequeños arreones con las ruedas, él intentaba hacer círculos para evitar la bici y engancharme por un lateral pero yo también giraba. Sólo faltaba escuchar los olés del público. De repente recordé algo que había leído hace tiempo en una revista. Cogí el botellín, lo abrí y le eché todo el agua en la cara. Los perros no la soportan. Con un gemido toda su fiereza se ahogó por completo mostrándose como un animal asustado y dócil. Temiendo más duchas se largó por donde había venido.
El cuerpo entero me temblaba. Subí de nuevo a la bicicleta y desaparecí entre las cotoyas alejándome para siempre del perro de los Argüelles.David Suárez, Suarón
7/5/09
La carcajada
Cuando comentaron que Antonio, el hermano de Lisardo el panadero, cuñado de Beatriz, había fallecido en un accidente de tráfico, Juan empezó a reírse a carcajadas. No se alegraba ni era una mala persona. Simplemente la vida lo había anestesiado de los dolores lejanos. La conversación le pareció ridícula y no pudo evitar el estallido de una infantil risa nerviosa.
David Suárez, Suarón.
David Suárez, Suarón.
17/4/09
La gangrena

Rafael se despertó con un leve hormigueo en una pierna y la felicidad de haber vivido un sueño erótico. Hacia varios años que no tenía la húmeda visita de un súcubo. Sus recuerdos nocturnos se limitaban a pesadillas por las que corría entre la niebla huyendo del ladrido de unos perros o en las que se despertaba metido en un ataúd mientras sus uñas escupían larvas y sangre en un vano intento de salir a la superficie.
Sin embargo esta vez había volado de la mano del súcubo hasta una habitación en la que no faltaba ningún detalle para los gustos de Rafael. El prototipo de su mujer ideal había ejecutado las fantasías que sin saber como esperaban ser descorchadas en la bodega de un aletargado cerebro.
Se levantó a beber un vaso de agua y a limpiarse los restos de semen que la bacanal polución había causado. El hormigueo se había convertido en un molesto picor. Al cambiar el pijama comprobó como su pierna presentaba un aspecto terrorífico. Mostraba llagas que supuraban un pus amarillento y un color negruzco de extendía desde el tobillo hasta casi la rodilla.
Rafael lanzó un grito asustado sin comprender el porqué de esta repentina afección.
Nervioso hizo unas rápidas curas que, sin embargo, agravaron aún más el aspecto pues la piel se resquebrajó al contacto con el agua oxigenada y las gasas.
Decidió llamar a un taxi y acudir al servicio de urgencias del hospital. Era algo grave, algún tipo de extraño virus seguro que había causado semejante transformación.
Se vistió con un chándal recostándose hasta la llegada del taxi.
Volvió a verla y a sentir su gratificante visita.
Días después el hermano encontró la pavorosa visión de un cuerpo totalmente descompuesto.
David Suárez, Suarón
22/1/09
Crisis
La crisis o su crisis. Manuel Antonio no podía más, por fin sabía lo que era tener el agua al cuello. Su mujer en casa y a él le habían recortado el contrato para trabajar sólo media jornada. Es lo que hay-le dijo el dueño- en vez de echar a cuatro de vosotros prefiero manteneros así en plantilla hasta que las cosas mejoren, claro que te puedes ir si quieres.
Los pagos no perdonan. Y los niños no entienden de crisis.
Tenía que tomar una solución drástica. Se cortaría el dedo en el taller, como hizo Pepe en Armarios García. La baja y la indemnización de la Seguridad Social le podrían salvar. El meñique no se utiliza mucho ¿no?.
Se acercó a la troqueladora. Los gritos y la escena cortaron las almas.
David Suárez, Suarón.
Los pagos no perdonan. Y los niños no entienden de crisis.
Tenía que tomar una solución drástica. Se cortaría el dedo en el taller, como hizo Pepe en Armarios García. La baja y la indemnización de la Seguridad Social le podrían salvar. El meñique no se utiliza mucho ¿no?.
Se acercó a la troqueladora. Los gritos y la escena cortaron las almas.
David Suárez, Suarón.
18/12/08
El ogro
Se levanta siempre con el malhumor que dejan cuatro años de alcoholismo y el balance de una vida desperdiciada. Sus movimientos son anárquicos como el proyecto de un perro doméstico abandonado a su suerte por la casa. El suicidio en vida era una alternativa por la que avanzaba sin las prisas de un día de trabajo. En la piel aparecían las primeras costras, no quería ducharse más hasta que el olor fuera igual al que desprenden los cadáveres.
Suarón
Suarón
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