2/10/2011

El sol por los cristales



Había unos tipos un tanto extraños en aquel sitio. Ataviados con gorros y capas, caras desencajadas que buscaban el final de la noche sin querer encontrarla.Una tipa se me acercó y me vendió algo extraño. Me lo tomé. Un grupo tocaba canciones de tecno jazz mientras alguien meaba en la barra y se reflejaba en el espejo. Aquello no acabó ni bien ni mal. Acabó sin más, como se acaban todas las cosas. El dueño cerró y por la mañana entró el sol por los cristales.

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