12/28/2010

EL ASNO Y EL CABALLO - FÉLIX MARÍA SAMANIEGO

«¡Ah!, ¡quién fuese caballo!,
Un asno melancólico decía;
entonces sí que nadie me vería
flaco, triste y fatal como me hallo.
Tal vez un caballero
me mantendría ocioso y bien comido,
dándose su merced por muy servido
con corvetas y saltos de carnero.
Trátanme ahora como vil y bajo;
de risa sirve mi contraria suerte;
quien me apalea más, más se divierte;
y menos como cuando más trabajo.
No es posible encontrar sobre la tierra
infeliz como yo.» Tal se juzgaba,
cuando al caballo ve cómo pasaba
con su jinete y armas a la guerra.
Entonces conoció su desatino,
riose de corvetas y regalos,

y dijo: «Que trabaje y lluevan palos,
no me saquen los dioses de pollino.»

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