12/28/2007

Los santos inocentes

Wiliam y su hermano Javier Cardona salieron a jugar después del colegio como podría hacerlo cualquier niño europeo.No se fueron muy lejos, un par de manzanas más allá de su casa en la vereda de Maracaibo. A Wiliam le habían regalado unos volantines nuevos y querían enseñarselos a su amigo Jhon Jairo. Estuvieron un largo rato saltando y rulando con los volantines, el día acompañaba en esa zona de Colombia. Luego volvieron al patio de su casa para seguir con la globalización del fútbol. Fue su último partido, aquí las carreras futbolísticas se truncan de otra manera. Una mina antipersonal colocada por las FARC en las narices de su casa les destrozó por completo.
Aunque hubo manifestaciones posteriores el panorama no cambió mucho.

Podría escribir cientos de historias reales semejantes en diversas partes del mundo.Y otro tanto sobre niños explotados en trabajos, alistados en ejércitos, con problemas de alimentación, enfermedades, condiciones de vida insalubres...la triste realidad de cada día.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Maracaibo nun ta en Venezuela?

Jenny jirones dijo...

Es ud. ganador de un fantástico estuche de pintor del año noventa y pico.
¿Cómo se lo hago llegar?

Suarón dijo...

La historia tiene datos reales nun séee.
¡Qué bien por fin puedo comenzar mi obra pictórica!
Si pongo mi dirección aquí igual alguien me manda un paquete bomba.
davizin@mixmail.com
y que no se entere mi novia que ando chateando.