7/02/2009

El perro del vecino. Billy Collins

El perro del vecino no deja de ladrar.
Ladra al mismo tono y el mismo ritmo
con que lo hace cada vez que dejan la casa.
Tal vez lo conectan cuando salen.
El perro del vecino no deja de ladrar.
Cierro todas las ventanas de la casa
y pongo una sinfonía de Beethoven a todo volumen
pero aun así lo escucho, amortiguado con la música,
ladrando, ladrando, ladrando,
y ahora lo puedo ver sentado en la orquesta,
con su cabeza levantada como si Beethoven
hubiese incluido un solo para un perro que ladra.
Cuando el record finalmente acaba
él sigue ladrando,
sentado allí en la sección del oboe, ladrando
con sus ojos fijos en el conductor
quien lo guía con su batuta
mientras los otros músicos escuchan con respetuoso
silencio
el famoso solo de ladridos
esa coda interminable que estableció a Beethoven
como un genio innovador.

Billy Collins (nueva York 1941) se retrata como un profesor universitario que va en coche a dar clase, entra en una cafetería y lee el nombre de la camarera en el rótulo de su camisa, abre una enciclopedia y recuerda su infancia, cena un sandwich de jamón y una cerveza fría.Lo malo de la poesía. Baterbly Editores. Traducción y prólogo de Juan José Lamagro Iglesias

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Si toda la traducción es como este poema, la verdad es que deja mucho que desear. Si se traduce del inglés y no se sabe que "conductor" es "director", es que vamos de culo. Para cuándo un poco de rigor en los traductores.
Un traductor

Suarón dijo...

Tenían que darle unos latigazos.