
Los pensionistas hablan de trombosis
en los autobuses
o aguardan el final
en los bancos de los parques públicos
entre mierda de palomas y jeringas
ensangrentadas,
o me paran en la calle
ante escaparates llenos de electrodomésticos
para preguntarme la hora
e interesarse por la raza de mi perro.
Son las cinco de la tarde y todo
en la ciudad apesta a muerte.
Sé que es inútil. Llegar a casa,
ponerme aquí delante y redactar
quince o veinte líneas, qué más da,
esta especie de salvoconducto
a ninguna parte.
Roger Wolfe.
3 comentarios:
Buen poema, como todo lo de Roger Wolfe. Uno de los mejores dentro de la poesía española en activo.
Esto es un poema? pues vale... si para muestra basta un botón... prefiero el belcro.
Saludos. Sin duda es un buen poema y el resto de la cazadora también.Uno de los mejores como diz Rufián.
Aunque pa gustos colores y cazadores.
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