19/9/22
San Mateo 2022
17/8/22
Sueños de verano desde Père Lachaise
22/7/22
ASTURIES DE LOS PERROS (David Suarón)
28/6/22
No a la deshumanización!!
14/6/22
La cara oculta del Museo ( Más madera, 2022)
Nuevo libro colectivo realizado en colaboración con el Museo de Bellas Artes de Asturias en el que participo y que se presentará en breve. Mi relato se titula " Formando el cuadro" y está basado en la obra del pintor José Uría y Uría. Ambientado en el valle de Laciana a comienzos del Siglo XX, cuando la pandemia de Gripe Española llegaba a su fin, dejando una huella de secuelas físicas y psicológicas en los supervivientes.
"El libro que ahora mismo tiene el lector entre sus manos, titulado La cara oculta del Museo, reúne un conjunto de relatos de toda una serie de escritores que han tomado diversas obras del Museo de Bellas Artes de Asturias como pretexto, hilo conductor o inspiración para componer sus cuentos. Además, se trata de obras que no pueden identificarse con esas piezas maestras y siempre referentes de una colección que tiene todo museo, sino que se adentran por los territorios menos transitados de la misma, pero también altamente interesantes. En este sentido, aquí reside una de las mayores aportaciones de este libro: su talante revelador y su capacidad para alumbrar una cara menos conocida del Museo a través de pinturas que no suelen ser objeto de la diaria contemplación en el contexto de la colección permanente, al hallarse muchas de ellas en sus almacenes, o que si están en ella pueden pasar por su aparente modestia algo más inadvertidas. De todas maneras, se trata, todas ellas, de obras realmente importantes, de alto valor histórico y artístico y que ahora se convierten en alimento de diferentes narraciones."
(Del prólogo de Alfonso Palacio, Director del Museo de Bellas Artes de Asturias)
Alfonso Lantero, Ceferino Montañés, Dani Tritón, David Suárez Suarón, Elisa Torreira, Gema Fernández Martínez, Javier F. Granda, Josefina Velasco Rozado, Juan Carlos Suárez, Lauren García, Manolo D. Abad, Manuel Herrero Montoto, Marcelo García Martínez, Natalia Menéndez, Ruy Vega
20/5/22
Show Poéticu en Nava
10/5/22
Selmana de les Lletres Asturianes
21/4/22
La crucifixión del Fauno

21/3/22
21 de Marzo 2022. Día Mundial de la Poesía.
8/3/22
2/3/22
Stop Wars
Ya tenemos otra guerra encima. Justo cuando parecía que íbamos a salir de la pandemia, hacia una gripalidad, el HijodePutin nos planta esta invasión. La guerra es sin duda la peor de las opciones. Independientemente de la culpabilidad del nuevo zar y oligarca ruso, un dictador con ansias de retomar el antiguo imperio de dominación y pasar a la historia. También se debería poner énfasis en la responsabilidad de otras partes, que no han sabido parar a tiempo el conflicto.
Las guerras siempre golpean a los más pobres, a la clase obrera, a las madres que pierden a sus hijos pequeños o en el frente, a las familias rotas, a los soldados muertos y mutilados, a las personas que hace poco llamaban daños colaterales, pero que ahora son verdaderas víctimas de carne y hueso.
Hay que evitar la escalada que nos lleve a un terreno impensable y sin escape. Yo soy de los que crecieron con el miedo a una guerra nuclear y la amenaza vuelve a estar muy latente. No hacen falta muchas bombas para crear una catástrofe sin precedentes que pondría a la humanidad contra las cuerdas.
Stop Wars!!! Es necesario mediar y negociar una salida a esta crisis, ya!!
Tristes guerrasMiguel Hernández Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), publicado por primera vez en 1958.
si no es amor la empresa.
Tristes guerras.Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
20/2/22
En defensa de las bibliotecas d' Uviéu
4/2/22
Ya lo dijo Gilgamesh
Ya saben que no es lo mismo su lectura que la representación recitada de los mismos.
5/1/22
2022. Caballo desbocado y a filas!!
¡Qué le vamos a hacer! Ojalá hubiéramos tenido otro comienzo de año sin la puta pandemia molestando. Alguna gente sigue sin ver la realidad. Quizá había que hacer como en la ciudad china de Xian, donde ya no pueden salir a la calle ni para comprar comida. Si los pillan corren el riesgo de ser castigados o internados en zonas de exclusión para cumplir la cuarentena bajo vigilancia. Bromas las justas!!
Aquí afortunadamente no somos tan drásticos. El ejército colabora en la vacunación. La tercera dosis me la puso un simple soldado raso, junto a una tienda militar en el parking del HUCA: Misión ejecutada. Por lo menos podía haber sido un Sargento o un Teniente. Señor sí señor!! Así que de algún modo estuve en el ejército estos días para la tercera dosis. Ya puedo decir que también hice la mili.
23/12/21
Santa
Benjamin se despertó en el albergue municipal con la misma resaca de todos los días. Una pastosa resaca de vino de cartón y cerveza barata, las pocas bebidas que podía llevarse a la boca con su miserable paga de incapacitado y su adicción al juego.
Al levantarse vomitó en el baño comunitario. Se lavó los dientes, aclarándose la cara y los sobacos. Nunca desayunaba. Al menos hoy tenía motivos para estar contento, era víspera de Nochebuena. La ciudad luciría su suntuoso despilfarro en luces navideñas y las tiendas y centros comerciales estarían de repletos de gente comprando, una buena ocasión para conseguir un dinero extra pidiendo. Además, la feliz falsedad en pleno apogeo, solía traerle suerte.
Después de aclararse volvió un rato a la cama y se masturbó pensando en una de las voluntarias del albergue, la más joven de todas. Se limpió con el gorro del traje de Papá Noel que había comprado hace unos días.“GOD BLESS YOU”. Luego se lo puso, junto con la chaqueta roja y blanca de Santa Claus. Con su barba blanca parecía el mismísimo Papá Noel.
Salió del albergue. Hacía una mañana calurosa y soleada, magnífica para esas fechas. Se dirigió al parque contiguo. Estaba más repleto que de costumbre por las vacaciones escolares. Caminó un rato por el paseo, entre árboles y jardineras. Al pasar cerca de unos columpios varios niños se le acercaron.
-Carapijo. Tú no eres Papá Noel. Eres un mendigo borracho. Como dice mi madre, un vago asqueroso.
-¿Qué nos vas a traer? Solo mierda.
-¡Unas hostias os voy a dar!
Benjamin fue hacia ellos con las manos levantadas, pero los niños corrieron con mucha más energía. Se agarró los cojones desafiándolos y siguió caminando. Había bastantes runners y gente paseando a sus perros. Dos adolescentes se besaban en un banco. Una especie de perro bóxer, quizá atraído por los colores del traje, se le encaramó con sus patas en alto, intentando abrazarle.
-¡Bolo, ven aquí! ¡No molestes a ese señor!- gritó la dueña que iba caminando más atrás, una mujer de unos treinta y tantos vestida con un chándal ajustado y unos cascos inalámbricos.
Con el susto del perro y los niños, la resaca le fue amainando. No era un buen día para pasear tranquilamente por allí, así que dio media vuelta y se dirigió al supermercado. Al entrar los clientes le miraron de forma despectiva. Un compañero del albergue, ex-yonqui, estaba comprando una bolsa de patatas fritas, chocolate y unas latas de cerveza.
-¿Dónde vas así vestido?-le preguntó.
-Voy a buscar a los renos je,je, je. Se acercan fechas de mucho trabajo.
Buscó la estantería de las bebidas y cogió un tetra brick de vino. Volvió al parque y se sentó en un banco, algo más alejado del gentío, mientras abría el cartón de vino. Pensó en su pasado. Había sido una persona admirada y respetada, un músico de cierto prestigio. Tocaba la trompeta en una orquesta y después formó como trompetista en un grupo de jazz fusión de cierto éxito, actuando en muchos garitos del país, pero también en grandes escenarios y auditorios. Se acordó de aquel fatídico día. Volvía con su mujer de tocar en un concierto. Conducía borracho y algo drogado. El coche se salió en una curva. Solo sufrió varios golpes y un brazo roto, pero su mujer se llevó todo el impacto en la cabeza. Falleció en el acto.
Después llegaron las depresiones, el alcoholismo extremo y el juego. Dejó la música y el grupo de jazz y se instaló en esta ciudad. El dinero se le fue terminado. Algunas buenas rachas con las cartas y la ruleta, pero acabó perdiendo la mayoría de ahorros. Gracias a lograr la paga por incapacidad pudo subsistir.
Caminó hacia el centro de la ciudad después de comer un bocadillo. El día radiante enseguida se convirtió en noche. El bullicio previo a la Navidad atestaba las calles. Encontró su esquina habitual y se sentó para representar el papel.
-JOU, JOU, JOU- Sus gritos enseguida llamaron la atención. Los niños más mayores, los que ya no creían y el resto de la gente lo miraban con cierta pena. No era un santa muy fotogénico para Instagram. Se había partido un diente hace poco, en una caída volviendo al albergue.
Un tipo cantaba ópera muy cerca de allí y se estaba llevando todas las monedas, con su voz melodiosa estaba triunfando y allí era imposible ganar nada. Se fue unas calles más abajo para instalarse en otra esquina. Las primeras monedas empezaron a aparecer, ya sin la competencia del operista.
-JOU, JOU JOU-siguió gritando. Tuvo una corazonada: 14 rojo. Lo vio claramente reflejado en el fondo de un edificio. Apostaría por ese número en la ruleta del casino, si conseguía el dinero suficiente.
Las horas pasaron y el gentío se iba atenuando. De repente apareció ataviado con un ridículo sombrero y un pañuelo Daniel “el negro”, el vocalista de su antiguo grupo de jazz. Hacía años que no lo veía. Daniel “el negro” tenía una voz sacada del mismísimo Harlem.
-¡Daniel, Daniel!
El negro se dio la vuelta y quedó un rato mirando y pensativo hasta que reconoció a su antiguo trompetista.
-Hola Benjamin. ¡Cuánto tiempo!¡Increíble! No sé nada de ti desde hace años, desde que te fuiste por el accidente. ¿Qué tal estás? Intentamos contactar contigo muchas veces-dijo el negro.
-Ya ves, bien. Aquí trabajando para conseguir algo de dinero. Siempre me gustó la escena.
-No te veo muy buen aspecto.
-JOU, JOU, JOU. Estoy de puta madre, pero sin blanca.
-Yo ando de gira con mi nuevo grupo. Hoy tocamos aquí en la ciudad. En The Cat, a las nueve. ¿Por qué no te pasas? Al resto les gustará verte. Todavía se te recuerda en el mundillo. Podemos hacer que toques un solo.
-No lo sé. Hace tiempo que lo dejé y no volví a coger una trompeta. ¿No tendrás algo suelto?
Daniel sacó su cartera y le dio tres billetes de 50.
-Te debemos esto y más.
- Gracias. A lo mejor me acerco.
-Sería fenomenal.
Tras despedirse, Benjamin se quedó pensativo. Dudó en acudir a la cita, pero un impulso lo condujo hasta el casino de la ciudad. Apostó los tres billetes al 14 rojo de la ruleta. Una sola y arriesgada tirada con todas las fichas. La bola rodó y rodó cayendo en el 20 negro, justo al lado del 14 rojo. Una vez más había perdido.
Se fue de allí camino del albergue. Antes entró en una tienda que seguía abierta y compró dos cartones de vino. Se sentó en un banco del parque.
-JOU, JOU, JOU.
Vio pasar un carruaje con renos en el cielo. Venían a buscarle ya. Empezaba aquí el trabajo gratuito de cada año por el que había renunciado a todo. Se lo había prometido a su difunta mujer.
Él, era el verdadero Santa Claus.
David S. Suarón. "Obras para coleccionistas pobres o avaros"(Más Madera 2019)



