3/04/2016

A UN CONCEJAL DEL AYUNTAMIENTO


A UN CONCEJAL DEL AYUNTAMIENTO

¿Aprender un oficio?... — ¡Dios me libre!
¿Cargar un fardo?... — ¡Si soy noble y fino!...
¿Virtudes?... — ¿Yo Catón... o Censorino?...
Antes un rayo en mi cabeza libre.

¿ Abogado ? ... ¿ Contable ? ... — Cuando equilibre
entradas con salidas... el Destino.—
¿De qué sirve a la ciudad este pollino
con semejantes prendas por calibre?

¡ Si no cuenta con ricas heredades ! . .
Tendrá que vivir del salario social
—Por favor, no tengan ustedes saudades.

Muy al contrario, este pillo asnal,
espléndido almacén de nulidades,
al consistorio entró de concejal.

Basado en un soneto sudamericano

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