Vas tranquilamente en un tren, leyendo, mirando el móvil, charlando, comiendo...es un espacio que permite mucha vida y de repente se te va. En segundos, tu cuerpo sale despedido o es destrozado entre los amasijos de hierro.
Algo que nadie espera y que jamás debería ocurrir. La desgracia se vuelve a cebar con la gente, segando nuevamente los proyectos, las ilusiones. Quizá demasiada velocidad, saturación de la vía, fallo de soldadura, deficiencias en la construcción....causas últimas de una causa anterior. Y hay que ir hasta el principio. Yo seguiré cogiendo el tren. Es seguro viajar en España, pero urgen las respuestas.
DEP.
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