14/3/25
"Ciencias antisociales" (Más Madera, 2025) de Fernando García Magdalena.
17/2/25
"Sábado negro". El corto vampírico no terminado de Carlos Álvarez Cabrero.
9/1/25
La chica de Kyushu. Seicho Matsumoto. (Libros del Asteroide)
17/12/24
El Berru Micro Abiertu: Primer Aniversario.
5/12/24
La sidra asturiana ya ye Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
7/11/24
Comer barro
10/9/24
"El artista de la cuchilla" de Irvine Whelsh( Anagrama, 2021)
Con anterioridad aparece esta novela negra y violenta de "El artista de la cuchilla", lectura que disfruté durante el verano.
Francis Begbie, el psicópata no yonki de Trainspotting, es ahora un reconocido artista plástico, que vive con su preciosa mujer y dos hijas en California. Parece haber olvidado su antigua vida, hasta que recibe la noticia de la muerte de su hijo Sean, de una relación anterior. Así, Francis tiene que volver a Edimburgo a enfrentarse a su pasado y a sus latentes perturbaciones.
Novela imprescindible, descarnada, que también nos habla de las máscaras que esconden las relaciones familiares. Quizá, tras las vidas tan perfectamente felices, se camuflan los demonios.
19/7/24
"Héroes". Colaboración para "A Quemarropa". Decano de la Prensa Negra Mundial.
Julio de 1999. Acababa de terminar la carrera y me encontraba en el paro. Enfadado con la vida y sin pareja. La sociedad era la culpable, no estaba dando lo que había prometido. Me consideraba un perdedor, un nihilista que todavía leía a Bukowski y escuchaba a Nirvana. El fin del mundo, según la profecía de Nostradamus, llegaría en unos días: «En el año 1999, mes séptimo, descenderá de los cielos el Rey del Terror». Claro que algunos decían que no sería en julio, si no en diciembre, cuando los bancos petasen por el efecto 2000. En cualquier caso, el siglo XXI parecía inalcanzable. Siempre hay un fin del mundo cerca, el de nuestro propio destino. Las Torres Gemelas, caerían en septiembre de 2001.
—¿A qué te vas a dedicar? —me preguntaban —. ¿Detective privado? ¿Policía?
A nada de eso. Con tan desolador panorama, celebraría el verano como si fuera el último, y nada mejor que asistir a la XII la Semana Negra, cuando se organizaba en el entorno del Molinón. La guerra de Kosovo protagonizaba el III Encuentro Internacional de Fotoperiodismo. Perpetuamente la guerra perfila una obra inacabada, mientras los niños lloran bombas en gargantas de escombros, y las madres maldicen por sus soldados muertos. La crítica a la situación económica y social de Latinoamérica estaba presente, con los escritores cubanos Leonardo Padura y Justo Vasco. Pero aquel día también tocaban Reincidentes en el escenario principal. Cultura y fiesta, el mojito perfecto de la Semana Negra.
Me reuní en la estación de autobús de Oviedo con la pandilla de monos y amigas Erasmus, y nos dirigimos a Gijón. Había que gastar el dinero de la prejubilación familiar de ENSIDESA. Un Adiós papá proletario. Para hacer más amena la caminata del Paseo de San Lorenzo, paramos a tomar unos cachis de cerveza en el mítico Players y en los bares colindantes. Las letras del evento ya se distinguían con claridad. Anochecía, pero recuerdo que pillamos unas gafas de sol al grito de “¡Cuidado, qué me bajo de las gafas!”. En el recinto, más cachis, algún bocadillo, y un vistazo a los libros de Etiqueta Negra, que todavía hoy siguen presentes: James Ellroy, Jim Thompson, David Goodis, Julián Ibáñez… antes del concierto.
Sin embargo, lo que hizo memorable aquel año, no fueron los Reincidentes. No fue por Jartos de aguantar, que lo estábamos, ni por Vicio, que lo teníamos. Fue pasar toda la noche de fiesta, entre las carpas de conciertos y los pubs del evento, y al volver hacia el autobús, cogimos la capa de Batman, figura siempre presente en la Semana Negra, y nos la llevamos puesta. El aire del mar a primera hora de la mañana, con la capa al viento, fue todo un símbolo de liberación. Gotham esperaba en forma de destrucción, de contratos precarios, de oposiciones interminables, de burbujas inmobiliarias, pero en esos momentos nada importaba. Nos bañamos desnudos en la playa, pasándonos la capa. Nosotros y ellas. Quien llevase la capa de Batman se convertía en héroe y todos lo éramos. Como escribió aquel poeta maldito: “los perdedores somos/los perdedores seremos/ pero hoy, al menos hoy / tenemos un hueco entre los héroes”.
Aún se comenta. Las pequeñas hazañas, al final, son las que sostienen la vida. Los tesoros guardados, hasta que nuestro fin del mundo particular dicte sentencia.
https://www.semananegra.org/articulo/heroes/
9/7/24
Poesía en acción en la Semana Negra
12/6/24
Se acabó la fiesta.Un fantasma recorre Europa .
7/6/24
Cacabelos connection (Más Madera, 2024)
15/3/24
EL CABALLO NO ES BUENO NENA. Un poema de Brion Gysin.
Para intentar volver un poco al espíritu inicial de este blog, subo este poema perteneciente a Brion Gysin.
Brion (Taplow 1916 - Paris 1986) fue un polifacético artista: pintor, escritor, poeta sonoro, artista de performance e inventor dispositivos artísticos experimentales como la Maquina de sueños. Estuvo vinculado tanto al surrealismo, como a la Generación Beat.
Me interesa su "técnica de recortes", de inspiración dadaísta. Produciendo lo que llamó "poemas de permutación", en los cuales una frase es repetida varias veces, en distinto orden en cada iteración.
EL CABALLO NO ES BUENO NENA
ES NO BUENO NENA EL CABALLO
NO BUENO NENA ES EL CABALLO
BUENO NENA EL CABALLO NO ES
NENA EL CABALLO NO ES BUENO
EL CABALLO NENA NO ES BUENO
ES NO BUENO EL CABALLO NENA
NO BUENO EL CABALLO NENA ES
BUENO EL CABALLO NENA NO ES
NENA NO ES BUENO EL CABALLO
EL CABALLO NO BUENO NENA ES
ES EL CABALLO NO BUENO NENA
NO BUENO NENA ES EL CABALLO
BUENO NENA ES EL CABALLO NO
NENA ES EL CABALLO NO BUENO
EL CABALLO BUENO NO ES NENA
ES NO NENA EL CABALLO BUENO
NO NENA EL CABALLO BUENO ES
BUENO NO ES NENA EL CABALLO
NENA EL CABALLO BUENO NO ES
EL CABALLO NO ES NENA BUENO
ES NO NENA BUENO EL CABALLO
NO NENA BUENO EL CABALLO ES
BUENO EL CABALLO NO ES NENA
NENA BUENO EL CABALLO NO ES
EL CABALLO ES NENA NO BUENO
ES NENA NO BUENO EL CABALLO
NO BUENO EL CABALLO ES NENA
BUENO EL CABALLO ES NENA NO
NENA NO BUENO EL CABALLO ES
EL CABALLO ES BUENO NENA NO
ES BUENO NENA NO EL CABALLO
NO EL CABALLO ES BUENO NENA
BUENO NENA NO EL CABALLO ES
NENA NO EL CABALLO ES BUENO
22/2/24
La sociedad de la nieve
Hoy en día la leyenda del vuelo del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, sería una mala noticia con un final muy distinto. No tendríamos un libro o una película como “La sociedad de la nieve” Y no me refiero a la mejora de la seguridad los vuelos, con el GPS hubieran volado más alto, esquivando las montañas. No habría tal sociedad porque simplemente no habría nieve. Un reciente artículo de National Geographic hace hincapié en el calentamiento gradual que sufre la cordillera de los Andes. De haber supervivientes podrían iniciar una marcha tranquilamente por los senderos y las rocas hasta el valle. Con los víveres acumulados en el avión tendrían suficiente.
La película refleja el instinto de supervivencia llevado al límite. Y cuidado!! El calentamiento puede convertir en caníbal a la humanidad. Las hambrunas serán paliadas con la vecina o el vecino de turno.